Te comprendo.
Porque te he visto desnudo en cuerpo y alma, muchas miles de veces, sin máscara, sin partido, sin papeleta electoral, sin tu "popularidad". Desnudo, como un recién nacido. Has llorado ante mí, te has lamentado, has descrito tus nostalgias, has desvelado tu amor y tu pena. Te conozco y te comprendo. Quiero decirte como eres, hombre común, porque verdaderamente creo en tu gran futuro. Te pertenece, sin duda alguna. Por eso: mírate primero a ti mismo. Observate como eres realmente. Escucha lo que no se atreve a decirte ninguno de tus dirigentes ni amigos ni familia ni amadas ni amados:
Eres un "hombre pequeño,vulgar" comprende el doble sentido de estos términos: "pequeño" y "vulgar"...
No huyas! Ten el corage de mirarte a ti mismo!
"¿Con que derecho quieres darme consejos?" Veo esta pregunta en tus ojos temerosos. Oigo que esta pregunta sale de tu boca impertinente.
Tienes miedo de mirarte a ti mismo, temes la crítica, del mismo modo que temes el poder que te prometen. No sabes cómo deberías usar tu poder. No osas pensar hasta el final que alguna vez prodias sentir tu mismidad de otra forma que hasta ahora:
libre, en vez de encorvada;
sincera, en vez de táctica;
amado a pleno día y no como un ladrón, al amparo de las tinieblas.
Te deprecias a ti mismo, hombre común.
Dices: "¿Quién soy yo para tener una opinión, para determinar mi vida y para declarar mio el mundo?."
Tienes razón:¿ quién eres tú, para reclamar por tu vida?
Te diré quién eres.
viernes, 29 de febrero de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario